Lo correcto… según ¿Quien?

Hace unos días durante una corta conversación por whatsapp con alguien muy especial para mi, me dijo lo siguiente:

«Pensando siempre hacer lo correcto

Todos tenemos el derecho a ser felices sin importar lo que uno haga»

M

Eso me hizo pensar en que ¿Hacer lo correcto es igual a ser felices?

Por muchos años, creía que era así, y me esforzaba muchísimo por siempre hacer lo correcto, y era muy agotador y me exasperaba, porque por mas que hiciera lo correcto una y otra vez, no lograba sentirme feliz, y era muy fustrante, porque me cuestionaba a mi entorno, las personas que me rodeaban, pero principalmente a mi.

Y eso, se convirtió en mi demonio #1, mi mentor de la destrucción, de mi integridad, mi autoestima, y mi visión de futuro, pero sobre todas las cosas sobre mi SER.

¿Adivinen que? Nunca era suficiente.

Obvio, que nunca era suficiente, porque tanto esfuerzo, tanta dedicación, tanto sacrificio, para hacer «LO CORRECTO», no lograba sentirme feliz, porque estaba haciendo lo correcto según la visión de otros, según las consideraciones de otros, según la visión de futuro de otros, estaba alimentando la felicidad de alguien más, cuando fui consciente de eso, sentí que mi mente, mi corazón y me alma se paralizaba, tanto tiempo invertido en la felicidad de alguien más, y la cual, obviamente nunca era suficiente, siempre me pedía más, más y más. Sentí que mi mundo se paralizo por un tiempo, las noches no eran noches, solo eran un periodo de tiempo para cuestionar y pensar, a quien le dedique tanto tiempo, ¿por que yo debía de hacer lo que ellos no eran capaz de hacer?, ¿por que se empeñaban en que hiciera cosas para evitarme decepciones y fracasos?, los cuales esta de mas decir fueron inevitables.

Pero la pregunta que aun no logro contestar por completo es ¿Qué es lo correcto? ¿Qué es realmente la felicidad y que realmente me da esa sensación? y si realmente hacer lo correcto es igual a la felicidad.

Pero retornando a esa persona especial, que me referiré a ella como M, se como te sientes, y aun no tengo ni la cuarta parte de las respuestas a esas incógnitas.

Solo quisiera estar cerca y poder darte un abrazo y decirte a través de ese abrazo: ¡Aquí estoy, te propongo que nos acompañemos a buscar que es lo que realmente es correcto para cada uno de nosotros! ¡Seamos felices! sin importar lo que digan los demás.

Pero la distancia, hace lo suyo, y me es imposible darte ese abrazo tan inocente y cargado de buenas energías y buenas intenciones, porque se como te sientes, y creo que cuando llegamos a ese momento queremos tener una compañía silenciosa.

Mientras conseguimos la respuestas…

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